El dueño de nuestros días
Llegó a nosotros de imprevisto. Era pequeño, redondito, nos cabía perfectamente en una mano. Andaba con torpeza y resbala constantemente causándonos una mezcla de ternura y diversión. El día que fuimos a buscarlo, quizás por instinto o por pura curiosidad, hizo su mejor esfuerzo por llegar hasta nosotros antes que su hermano. Fuimos a escoger…
