Entrenadores
París— Un día de estos aparecerá en la premiación un atleta «cuerdiloco» con un artefacto pica metales y partirá en dos su medalla. Una mitad para él y la otra se la cuelga al entrenador. Habrá ojos y bocas abiertas del tamaño del pebetero olímpico parisino, mientras ambos saldrían a exhibir en su pecho la…
