Camagüey- El proyecto “Un Chin” llegó a Camagüey en su segunda edición, reuniendo a jóvenes creadores de distintas manifestaciones artísticas como ilustración, tejido y cerámica. La mayoría de ellos cuentan con emprendimientos y marcas personales, lo que convierte al encuentro en un escaparate para mostrar identidades propias y estilos diversos.
Con apenas un mes de creado, Un Chin se suma a un movimiento que ya tiene antecedentes en la isla, como “V de Vendutta”, que celebró su tercera edición en Camagüey en abril de 2025. La visita reciente ofreció a los artistas locales y foráneos la oportunidad de presentar sus obras en un bazar creativo que apuesta por la innovación y la visibilidad.

Su fundadora, Dailin Altuna, explicó que la idea surgió de manera espontánea, aunque llevaba tiempo gestándose: “Un Chin nace con el propósito de innovar, de dar a conocer artistas nuevos y no dejar morir el arte. Queremos que siempre existan espacios para la creación, abiertos a todos”. La primera edición se realizó en La Habana, y Camagüey fue la primera provincia fuera de la capital en acoger el proyecto.
Entre las participantes estuvo Maylin Camacho Guevara, joven emprendedora que presentó su obra por primera vez en un evento de este tipo: “Mi primera experiencia fue en el cosplay de Hanami, y ahora Un Chin me dio la oportunidad de mostrar mi trabajo aquí. Es algo diferente para la ciudad, que no suele tener este tipo de encuentros”. Su proyecto personal, iniciado en 2022, ha encontrado en estos espacios una oportunidad para crecer y conectar con públicos diversos.
La visita de Un Chin deja claro que en Camagüey existe un terreno fértil para este tipo de iniciativas. Los creadores están, las obras también; lo que falta es un espacio estable que permita que estas energías se encuentren con más frecuencia. Cada edición abre la posibilidad de compartir ideas, pasiones y estilos, y demuestra que el arte joven no necesita grandes estructuras para florecer: basta con un lugar donde se junten las ganas de crear y el deseo de mostrar.
Más que un evento aislado, Un Chin se convierte en una invitación a pensar en comunidad: a imaginar cómo la ciudad puede dar mayor visibilidad a sus propios talentos y cómo estos encuentros, aunque esporádicos, logran encender la chispa de la inspiración colectiva.




