Como si el cielo mismo acompañara el duelo y la memoria de aquellos cuyos restos hoy reposan en el frío de la tarde, el azul turquesa se tiñó de un gris tenue sobre el cementerio Colón de La Habana.
Los féretros, cubiertos con la bandera nacional, avanzaron en formación, escoltados por una guardia de honor. Un silencio solemne, solo interrumpido por las notas marciales y el murmullo contenido del duelo colectivo, envolvía el acto. Cada gesto, cada paso y cada mirada reflejaban el peso de una pérdida que trasciende lo individual para inscribirse en la memoria de la nación.
Presidida por el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, tuvo lugar la ceremonia de inhumación de los cuatro combatientes que residian en La Habana, caídos en la hermana República Bolivariana de Venezuela, tras un artero ataque militar.
Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Tras la última descarga de la salva de honor, que resonó como un eco del deber cumplido, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, junto a los ministros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), General de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera y el Ministerio del Interior, General de Cuerpo de Ejército Lázaro Alberto Álvarez Casas, se acercó a rendir el último adiós frente a las bóvedas. Fue una despedida cargada de solemnidad y respeto.
También estuvieron presentes el General de División, Jose Amado Ricardo Guerra, Secretario del Consejo de Ministros, así como otros dirigentes del Partido, el Gobierno y organizaciones de masas.
A la entrada del sagrado recinto, una profusión de ofrendas florales encabezaba el tributo silencioso. Coronas a nombre del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder al frente de la Revolución Cubana; del Presidente Díaz-Canel; de los ministerios de las FAR y del Interior (Minint); de los familiares y del pueblo de Cuba, testimoniaban la escala nacional del honor y el dolor.
Seguidamente, con una dignidad que transformaba el dolor en serena fortaleza, los familiares ingresaron al panteón. Allí, en la penumbra de la tarde y el recogimiento, donde la gloria de los héroes se edifica para siempre, les fue entregado el último consuelo de la patria.
Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Minutos antes, durante la tribuna que sirvió de prólogo a este adiós, el Primer Secretario del Partido en La Habana, Liván Izquierdo Alonso, había dado voz al sentimiento que unió a la isla desde que se conoció la noticia: la caída en cumplimiento del deber de los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior en Venezuela, “como consecuencia de un nuevo acto criminal de agresión y terrorismo de Estado”.
Sus palabras pintaron el retrato de unos hombres que “no claudicaron ante la agresión, fueron fieles a sus principios, jamás dudaron en enfrentar al enemigo imperial”.
Un pueblo entero, dijo, había regado con su dolor y su respeto el recorrido de los héroes, desde su llegada al aeropuerto José Martí hasta este momento final, recibiendo también el pésame de naciones hermanas.
La ceremonia no fue solo el final de un viaje, sino la consagración de una entrega. Los cuatro oficiales —ascendidos póstumamente y condecorados con la Orden Antonio Maceo y la medalla de internacionalistas— dejaron tras de sí una estela de servicio impecable.
Sus biografías, leídas como hoja de servicio a la patria, tejieron un mismo patrón: valor probado en misiones complejas y una entrega familiar y revolucionaria sin fisuras. “Cada vida truncada se multiplica en millones de compatriotas y jamás serán olvidados”, resonó en la tribuna. Frente a sus restos, se juró que su sacrificio no sería en vano: “No cejaremos en la denuncia de este acto criminal… Descansen en paz, queridos hermanos. Ustedes son la promesa eterna de que Cuba no se rendirá”.
Gloria eterna, fue el grito final que se fundió con el silencio del cementerio. Una gloria que, desde el frío del panteón, se alza ya como historia viva de la nación.
Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
