Amor en el cine, entre romance y diversidad

“El stand de los Besos”, “A todos los chicos de los que me enamoré”, “Bajo la misma estrella”, “Love, Simon”. Seguramente has escuchado alguna vez uno de estos títulos contemporáneos de filmes, entre los más exitosos de las últimas décadas. ¿Y cuál es la fórmula del triunfo? El amor como tema central de su trama.

No hay sentimiento más añorado por el espectador, por tanto no es de extrañar que muchos de las historias románticas presentados en la gran pantalla, sean de las más taquilleras y triunfen alrededor del mundo.

Quién no conoce la idílica historia de Jack y Rose, los protagonistas de una de las historias de amor más trágicas y comentadas de la historia del cine. Titanic: un relato de pasión que marcó a toda una generación, y sacó a más de uno alguna lágrima.

Cuando se trata de este sentimiento, el séptimo arte nos ha regalado grandes romances con los que los más soñadores fantasean. Francesca Johnson y Robert Kincaid en “Los puentes de Madison”, Rick Blaine e Ilsa Lund en “Casablanca”, o los entrañables Noah y Ally en “Diario de una Pasión”.

Historias que prevalecen en la memoria de todos y que, seguramente, ante la cercanía del 14 de febrero, día en el que se celebra el más universal de los sentimientos, serán vistas innumerables veces alrededor del orbe.

Pero, ¡cuántas más historias se esconden en los mayores títulos cinematográficos! Amores que, en ocasiones, por cotidianos, olvidamos, u otros que, por diferentes, invisibilizamos.

En estas fechas debemos celebrar el amor en cualquiera de sus variantes. ¿Por qué no sumar al catálogo de San Valentín, “La vida es Bella”, ¿qué mayor ejemplo de amor paternal que el de GUIDO POR YOSUÉ en aquel campo de concentración? O para los más pequeños, esa escena de la película de animación, COCO donde Miguel canta a su bisabuela para devolverle sus recuerdos.

Reconocer la diversidad es lo realmente importante. No se trata de ser todos iguales, sino de aprender a respetar las diferencias.

No solo rosas rojas, bombones y cenas románticas conforman el día de San Valentín, y aunque muchos ya comprenden la fecha como algo más que el amor de pareja, en la práctica NO siempre se celebra así.

¿Por qué NO hacer un día de San Valentín más inclusivo? Agregar a nuestra lista de películas pendientes aquellas que NO representan un amor heteronormativo, como la del romance entre los vaqueros Jack Twist y Enis del Mar en “Secreto en la montaña”. O la aclamada cinta “Llámame por tu nombre” con el idilio entre los jóvenes Oliver y Eliot en la Italia de los 80’s. Historias igual de conmovedoras y válidas, reflejo de un mundo que evoluciona y acepta.

Quizás sea recomendable dejar de lado esas tramas que nos venden la idea de la existencia de la media naranja, de príncipes azules, o princesas perfectas y entregadas. Abandonar narrativas simples respecto a un sentimiento tan complejo, reducidas en “el amor lo puede todo”.

El cine nos hace soñar, nos otorga la posibilidad de experimentar con otras personalidades e historias más allá de la nuestra. Como espectadores, aprovechar esa posibilidad es nuestro mayor privilegio.

 

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