La ciencia contra el bacilo: esperanzas en la lucha antituberculosa

La tuberculosis es una de las 10 principales causas de mortalidad en el mundo. Más del 95 por ciento de las muertes por esa enfermedad se producen en países de ingresos bajos y medianos. Acabar para 2030 con la epidemia de tuberculosis es una de las metas relacionadas con la salud.

La Región de las Américas fue la primera en el mundo en cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la detención o disminución en un 50 por ciento de la mortalidad y la prevalencia de la Tuberculosis.

Cuba se encuentra dentro de los países de baja incidencia de tuberculosis al presentar una tasa inferior a 10 por cada 100 mil habitantes. El país trabaja para lograr el cumplimiento de los objetivos de la Estrategia “Fin de la Tuberculosis” de la Organización Mundial de la Salud, así como eliminar esta enfermedad como problema de salud. Para ello cuenta con el Programa Nacional de Prevención y Control de la Tuberculosis, iniciado en 1962, el que se ha caracterizado por etapas que transitaron desde el tratamiento dispensarial con ingreso sanatorial, la implantación del tratamiento ambulatorio controlado en 1971, hasta la introducción en 1997 de acciones específicas para reducir la fuente de infección en los contactos de casos de Tuberculosis pulmonar con baciloscopia positiva y el cultivo de esputos en personas sintomáticas respiratorias, el tratamiento ambulatorio controlado, la investigación de los contactos de los casos notificados, que incluye la quimioprofilaxis con isoniacida, a lo que se suma la vacunación con BCG a los recién nacidos.

La evolución de la tuberculosis en 1971 mostró una tendencia descendente como expresión del resultado de la lucha contra esta enfermedad, el fortalecimiento del Sistema Nacional de Salud y las transformaciones socioeconómicas operadas en el país, lo que nos situó entre los países catalogados de baja incidencia.

La tuberculosis afecta principalmente a los adultos en los años más productivos de su vida, lo que no significa que los demás grupos de edad estén exentos de riesgo. Las personas infectadas por el VIH tienen entre 20 y 30 veces más probabilidades de desarrollar tuberculosis activa. Ese riesgo también es más elevado en las personas que padecen otros trastornos que dañan el sistema inmunitario.

El consumo de tabaco aumenta de forma considerable el riesgo de enfermar de tuberculosis y de morir por esta misma causa. Se calcula que a nivel mundial el 8 por ciento de los casos de tuberculosis son atribuibles al tabaquismo.

La tuberculosis está presente en el mundo entero. África y Asia concentran la mayor cantidad de enfermos diagnosticados.

Los avances a nivel mundial en cuanto a la tuberculosis están supeditado a la mejora de los servicios de prevención y tratamiento de esta afección curable.

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