Este 18 de febrero, Día del Instructor de Arte, será otorgado, a cuatro profesionales de todo el país, el Reconocimiento Especial de la Brigada José Martí, por su trayectoria y aportes a la cultura cubana. Entre ellos se encuentra Diosbel Pedroza Borges, presidente de la Brigada José Martí en Santa Cruz del Sur y miembro permanente de su Consejo Nacional, único instructor de Camagüey seleccionado para este homenaje nacional.
La distinción llega como resultado de un camino marcado por la constancia y la entrega. Pedroza Borges ha participado en espacios de relevancia como el primer Fórum Nacional de Instructores de Arte, congresos internacionales de pedagogía, talleres nacionales de experiencia y encuentros corales. Cada uno de estos escenarios ha sido, más que un logro personal, una oportunidad para reafirmar la misión de los instructores: llevar la cultura a cada rincón y convertirla en herramienta de formación.
Entre sus proyectos más significativos destaca “La Nueva Semilla”, aprobado como proyecto de desarrollo local en una comunidad en transformación en Santa Cruz del Sur. Allí, niños y adolescentes encuentran un espacio para desplegar su creatividad fuera del horario escolar mediante talleres de música, danza, artes plásticas y otras expresiones artísticas. Las actividades realizadas han logrado reunir a las familias y movilizar a la comunidad entera, que se reconoce en el talento de sus pequeños y en la posibilidad de verlos crecer en un ambiente cultural sano. Para Pedroza Borges, este proyecto es prueba de que el arte puede ser semilla de unión y motor de desarrollo social.

Convencido de que la profesión del instructor de arte es hoy más necesaria que nunca, recuerda las palabras del Comandante en Jefe cuando insistió en salvar la cultura como “escudo y espada de la nación”. Para él, esa idea sigue siendo guía: preservar las raíces, defender lo autóctono y transmitirlo a las nuevas generaciones.
“La labor del instructor debe basarse en inculcar lo criollo y lo auténtico, formar espectadores más exigentes y evitar que la pseudocultura y la sociedad de consumo desplacen lo nuestro”, acotó en su entrevista.
A los jóvenes que comienzan en esta profesión les aconseja mantener firmeza y pasión, porque el futuro de la cultura depende de su compromiso. Más allá de los premios, reconoce que cada proyecto y cada evento han sido una escuela de vida: le han permitido crecer como profesional y también como persona, con una formación integral que combina lo académico y lo humano.
Aunque el acto nacional se desarrollará de manera virtual, la emoción de recibir este reconocimiento trasciende el formato. Para Diosbel Pedroza Borges, se trata de un homenaje que reafirma su vocación y su responsabilidad, seguir defendiendo la cultura cubana como herencia y como destino.
