Camagüey- El asombro tuvo escuela durante varios días en Camagüey. Allí, donde la curiosidad infantil suele adelantarse a cualquier explicación, un grupo de niños y niñas descubrió que la magia no nace de fórmulas secretas, sino de la paciencia, la práctica y el dominio del escenario.
Antes de que el telón imaginario se abriera, la curiosidad ya ocupaba el primer asiento. Del 14 al 17 de julio, la magia dejó de ser un misterio para convertirse en aprendizaje, juego y creatividad en la primera edición del Taller de Magia Infantil, auspiciado por el Consejo Provincial de las Artes Escénicas de Camagüey.
Niños y niñas mayores de siete años asumieron el reto de descubrir que, detrás de cada ilusión, existen horas de práctica, disciplina y destreza. De la mano de profesores del Teatro Cubano de la Magia, los participantes se adentraron en un universo donde las manos aprenden a engañar a la vista, y la imaginación encuentra un espacio para crecer.
Cada jornada estuvo marcada por el entusiasmo de quienes, entre cartas, objetos cotidianos y secretos bien guardados, dieron sus primeros pasos en un arte que combina técnica, expresión escénica y comunicación con el público. Más que aprender trucos, los asistentes descubrieron el valor de la constancia y la confianza en sí mismos, indispensables para lograr que el asombro cobre vida sobre un escenario.

La experiencia, concebida como un acercamiento al fascinante mundo del ilusionismo, no concluye aquí. El taller tendrá continuidad del 18 al 21 de agosto próximo, cuando los jóvenes aprendices volverán a reunirse para perfeccionar las habilidades adquiridas y seguir alimentando una pasión que, para muchos, apenas comienza.
Así, la primera edición del Taller de Magia Infantil deja una estela de sonrisas y expectativas, al demostrar que la verdadera magia ocurre cuando el conocimiento, el arte y la imaginación se encuentran en las manos de las nuevas generaciones.
