«Bajo el Sol»: La joven camagüeyana que convierte flores efímeras en joyas eternas (+ fotos y audios)

Imaginar poder llevar un pedacito de la primavera para siempre en un collar es posible. No se trata de magia, sino del arte de Kriseis Dalila Saldaña Díaz, una joven de Camagüey que ha encontrado en la resina la fórmula perfecta para detener el tiempo y conservar la belleza de elementos naturales en joyas únicas.

Desde su niñez, esta emprendedora sintió inclinación por el arte. Pasó sus primeros años, adolescencia y parte de su juventud en talleres de teatro y música, llegando hasta la Compañía Folclórica Camagua. Sin embargo, su profunda conexión con la naturaleza la llevó a estudiar Agronomía en la Universidad de Camagüey, donde hoy también se desempeña como profesora.

Un estilo caribeño y bohemio

Dalila describe su estilo como caribeño y bohemio. Su pasión por el color y la joyería la hizo reflexionar sobre la escasa oferta de piezas únicas y personalizadas en el mercado.

«Personalmente, hubo un tiempo en que se perdió un poquito la feminidad caribeña por la moda del minimalismo y otras corrientes parecidas. Somos mujeres alegres, tropicales y un poco maximalistas», afirma con convicción.

Los avances en su carrera universitaria y su amor por la naturaleza fueron gestando en ella el deseo de hacer tangible aquello que por ley de la vida cumple su ciclo natural. El movimiento de influencers latinoamericanos de Chile, Puerto Rico y la conocida Anita con Swing completaron en ella el ímpetu para lanzarse a la creación de joyería con resina.

«Mi relación con emprendedoras de Artesanías Gloria, Proyecto Madejas y otros proyectos me dio el impulso para avanzar. Todas somos mujeres cubanas viviendo aquí, y ellas me dieron la fuerza para cumplir mi sueño de emprender con algo totalmente mío que tuviera mi esencia», recuerda.

El nacimiento de «Bajo el Sol»

Así nació su marca «Bajo el Sol», nombre que —confiesa— surgió a partir de la idea del eterno verano cubano. La historia de su emprendimiento comenzó un 14 de febrero, cuando unos caracoles en la playa le inspiraron para crear pulseras y collares. Posteriormente, a partir de una petición especial, comenzó a introducirse en el mundo de la resina para encapsular y volver eternas flores u otros elementos naturales.

Durante la entrevista, no pudo evitar abordarse el tema de las críticas hacia quienes realizan joyas encapsuladas con flores, insectos u otros elementos. Comentarios como «estás matando la flor«, «eso es antinatural» o «lucras con la naturaleza«, confiesa, no le son ajenos. No obstante, para ella sus piezas dan vida eterna a un elemento muy importante, como puede ser una flor regalada por alguien especial.

El arte detrás de cada pieza

La esencia de «Bajo el Sol» la definen collares y aretes con elementos y combinaciones únicas. Según Dalila, quienes optan por sus piezas son mujeres con mucha personalidad y estilo propio.

Su trabajo es cien por ciento artesanal y requiere de mucho tiempo y dedicación. La labor comienza desde la selección correcta de la flor: una flor fresca de uno o dos días. Después comienza el proceso de deshidratado o prensado. En muchas ocasiones, la flor puede dañarse durante el proceso, por lo que se trata de una tarea compleja que exige paciencia. La resina utilizada es ultravioleta, y cada pieza puede llevar hasta siete u ocho capas del producto.

Esta joven confiesa que su mayor miedo puede ser pasarse más de un mes trabajando y que ninguna pieza sea del gusto del público. Aunque, en sus palabras, siempre la acompaña la fe y la confianza en su talento y visión.

Los retos de emprender en Cuba

«El mundo del emprendimiento puede ser cruel y muy complejo, no solo por la carencia de insumos u otros retos, sino también por la sociedad, que aún está en proceso de adaptación con respecto a este tema», reconoce Dalila, consciente de lo crudo que puede ser abrirse paso como artesana soñadora en un sector tan amplio como la joyería.

«Las mujeres la tenemos un poco más difícil para abrirnos espacios y ser tomadas en serio en algunos entornos», confiesa. «Mi mamá es mi principal apoyo de toda la vida, y la red de emprendedoras también es un gran sostén porque entendemos y padecemos situaciones muy similares; es un abrazo muy cálido».

Otro reto para esta joven ha sido la creación de contenido, elemento fundamental en estos tiempos de redes sociales. A su trabajo como profesora universitaria, artesana y emprendedora, se suma ahora la gestión de sus perfiles en Facebook, Instagram y WhatsApp.

Favoritas y sueños cumplidos

Todas sus piezas tienen su corazón, sin embargo, confiesa que sus favoritas son las relacionadas con las mariposas y la orquídea catleya.

Desde su casa en el reparto Lenin, Dalila pasa sus días entre resina, moldes y pétalos. Es la joven camagüeyana que decidió convertir la fragilidad de la naturaleza en piezas eternas, demostrando que, bajo el sol cubano, la belleza puede detenerse en el tiempo para acompañarnos siempre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *