Un evento internacional de atletismo —convocado por el campo socialista en la década del ‘70— motivó a un movimiento deportivo devenido tradición en Cuba en los pioneros.
Sería comienzo de un evento que alcanzó gran aceptación y motivación a partir de las necesidades de celebrar competencias de carácter nacional, precisamente en el mes de abril.
Con motivo de la semana de receso escolar, los estudiantes de la enseñanza primaria que no cursaban estudios en las escuelas de iniciación deportiva de las seis provincias de aquel entonces e Isla de Pinos rivalizaban como muestra del talento que iba creando la masividad.

Lo primero tuvieron como sede a Tarará-Ciudad José Martí, en La Habana, convocatoria a cuatro disciplinas entre ellas, natación, judo, lucha y atletismo.
En los años posteriores fueron incrementándose el número de prácticas deportivas, y también las diferentes zonas del país fueron adquiriendo protagonismo. El nombre de copas pioneriles infantiles sería adoptado en el año 1980, producto de la nueva división político-administrativa.
El evento se mantuvo a pesar de lo complejo de la década de 1990, y en aquel entonces la celebración superaba las 20 disciplinas.
Las más recientes también fueron posibles por puros esfuerzos de los organismos que intervienen en la organización.
Precisamente, en abril de 2026, aún es una incógnita la celebración de un evento que es piedra angular en el desarrollo deportivo cubano. A pesar de las dificultades que marcan a la sociedad del presente, en los barrios que están presentes jugadores de talentos y quizás glorias deportivas del mañana.
