Fidel en el camino al Moncada

El hombre se recuesta en uno de los muros del jardín de la vieja casona en la avenida Cornelio Porro. A la izquierda, la primera cuadra del reparto Garrido colinda con el Casino Campestre, a la derecha, a menos de cien metros, en la esquina de la calle Tercera, se alza la pizzería “Los Venaditos”. Por aquí pasó Fidel y un grupo de compañeros, hace 64 años, como parte del movimiento clandestino de los futuros asaltantes a los cuarteles Moncada, en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en la histórica Bayamo. La lucha armada era una única solución contra la tiranía de Fulgencio Batista [caption id="attachment_31428" align="alignleft" width="300"] La fonda de Manolo era preferida por sus comidas criollas[/caption] Al mediodía de aquel 25 de julio de 1953, el auto Buick azul, con el techo color crema, que trasladaba al Jefe de la acción revolucionaria se desvía de la Carretera Central, enrumba por la mencionada avenida, y parquea cerca de la entonces conocida como fonda del español Manolo González Pérez, una edificación de madera, pintada de azul, con un mostrador al fondo y varias mesas, donde se oferta buena comida criolla. Era una escala para almorzar en la ruta de Fidel hacia la Historia. En las reflexiones en estas horas del vecino del reparto Garrido, surgen mas hipótesis que realidades en torno a los por qué el Líder de la Revolución escoge este lugar. Quizás por lo apartado de centros públicos, la popularidad de la fonda, u otra sutil medida de seguridad clandestina. Posterior al triunfo de la Revolución, el Comandante en Jefe recordó este acontecimiento en varias oportunidades. [caption id="attachment_31429" align="alignright" width="300"] En la actualidad funciona en el lugar la pizzería "Los Venaditos"[/caption]
El lugar estaba frente a un centro asistencial de salud, en ese entonces clínica Agramonte, hoy hospital militar “Dr. Octavio de la Concepción y de la Pedraja”, y que en la espera del almuerzo, pudo observar unos venados propiedad del dueño de la instalación, quien, por cierto, los había tratado muy bien, sin sospechar siquiera quienes eran tales comensales.
Teodulio Mitchel Barbán (fallecido)– chofer del auto–, declaró en una entrevista para Juventud Rebelde en el año 2007 que los viajeros unieron dos mesas y Fidel propuso que se pidiera lo mismo para todos con el fin de reiniciar rápido la marcha. El 12 de julio de 1984, Manolo, el dueño de “Los Venaditos, declaró al diario provincial ADELANTE: “Nadie sospechaba en lo que andaban. Yo me enteré al otro día, el 26 de julio, por la radio, que escuché la noticia del asalto al cuartel Moncada. Entonces nos dimos cuenta: ¡caramba! esta gente almorzó aquí”.
En otra ocasión, el 25 de julio de 1989, en el teatro de la Universidad de Ciencias Médicas “Carlos J. Finlay”, Fidel narró que unas semanas antes, y en los trajines preparatorios de la acción revolucionaria, con el carro que conducía en la ciudad de Camagüey había rozado a un ciclista, al entrar a una gasolinera cercana al Casino Campestre, antigua Riverside, actual servicentro Libertad. Ante el susto del hombre -ileso-, decidió sacar de su exigua billetera 20 pesos y entregárselos, pues en ese entonces una bicicleta nueva costaba más o menos esa suma.      
Los días 24 y 25 de julio de 1953, por diversas vías, y la gran mayoría sin conocer hacia dónde se dirigían, partieron 135 de los compañeros seleccionados que asaltarían la fortaleza militar “Moncada”, en Santiago de Cuba, y los 30 para la acción de apoyo a la acción principal con el ataque al cuartel bayamés “Carlos Manuel de Céspedes”. La cifra pudo ser mayor, pero el límite lo impuso la cantidad de armamento disponible. En sus investigaciones acerca de la alborada del 26 de Julio, el historiador Francisco Luna Marrero destaca que Camagüey fue silencioso testigo del paso de los futuros combatientes en las acciones revolucionarias planificadas en la región oriental de la Isla. El mayor contingente, unos ochenta compañeros, se trasladó en autos, cuyos choferes solo conocían el destino, y cruzó la ciudad sin detenerse, el 24 de julio. Por su parte, el grupo que viajó en ómnibus Habana – Santiago de Cuba hizo una breve escala en el antiguo Hotel Residencial (Puerto Príncipe), mientras que cinco utilizaron otras rutas interprovinciales y pararon en el Hotel América. Por ferrocarril se trasladaban 17, entre ellos Raúl Castro, quienes hicieron una parada temporal ya en la noche en la Estación de Camagüey Según reiteradas lecturas de varios textos y autores, el camagüeyano del reparto Garrido rememora que en la madrugada del 26 de julio ya están todos en la Granjita Siboney, en Santiago de Cuba. Se redacta el “Manifiesto a la Nación”. El poema “Ya estamos en combate” hace vibrar los corazones. La Generación del Centenario, seguidora de las ideas de José Martí, se dispuso a participar en un acontecimiento que cambió el curso de la Historia de Cuba, en los últimos 64 años. FUENTES CONSULTADAS http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2007-07-25/en-la-ruta-hacia-el-cuartel-moncada-fidel-almorzo-en-camaguey/ Libro Fidel en Camagüey, de los historiadores Rolando García y Cándida Parés.

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