El empleo, una oportunidad para personas discapacitadas

Desde el triunfo del 1ro de enero de 1959 la obra revolucionaria cubana, bajo la certera guía de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, se ha distinguido por el principio humanista de no dejar a nadie desamparado.

En ese sentido, un claro ejemplo de ello lo constituyó la creación, hace 56 años de la educación especial, a partir del funcionamiento de una amplia red de instituciones docentes para atender diferentes diagnósticos y garantizar la formación general integral de niños, adolescentes y jóvenes con limitaciones físicas o mentales.

Camagüey es uno de los territorios que perfecciona este quehacer, gracias al empeño de un colectivo de trabajadores entregados a esta noble tarea, a la que le conceden gran tiempo, dedicación y, sobre todo, grandes dosis de amor.

Desde la primera infancia, los pequeños son atendidos de acuerdo a su diagnóstico, contando para ello con los medios de enseñanza necesarios que contribuyan no solo a su educación, sino también al desarrollo de una vida socialmente integrada y activa.

Al concluir cada nivel educativo, este tipo de enseñanza dispone de los maestros de apoyo para que contribuyan a la adquisición de los conocimientos de una manera más efectiva.

Gracias al valioso quehacer de estas instituciones, es que los adolescentes y jóvenes, pese a cualquier limitación física o mental, pueden incorporarse a la vida laboral, ya sea en el sector estatal como no estatal.

Esta oportunidad no solo les permite alcanzar sus propios ingresos, sino que también les brinda la posibilidad de crecerse como profesionales, de ganar una mayor destreza y de ser activos protagonistas en la vida socioeconómica del territorio.

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