Afortunado… y contento (+ GALERIA)

Palestina, o la cabezona, aún no se acostumbran del todo al sonido del nuevo equipo de ordeño mecanizado que recibiera  hace algunos días su dueño, Gilberto Camilo Benítez; intranquilas y recelosas se prestan al raro aparato que succiona sus ubres de vacas altas productoras.

Sin embargo, para los ganaderos de la finca El Guayabal el aparato ha sido una bendición, porque humaniza el duro trabajo de ordeñar decenas de reses, madrugada tras madrugada, sin medir el sueño ni la inclemencia del tiempo.

En solo siete minutos el equipo concluye el vaciado de las ubres de dos vacas, y el  joven Alaín, quien es el brazo derecho de su padre, se deshace en elogios a la tecnología, que montaron en tiempo record de apenas una semana.

Los ganaderos de la finca El Guayabal tienen este año el compromiso de sobrepasar su plan de 12 MIL litros de leche entregados a la industria, y acercarse a los 20 MIL, algo que parece menos difícil desde que cuentan con el  nuevo, aunque ruidoso compañero que humaniza el trabajo y aumenta la eficiencia.

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