El maíz: una apuesta segura

Esta planta, que constituyó el alimento principal de civilizaciones americanas, se ha dispersado por el mundo de hoy, pero en Cuba su cultivo disminuyó, a pesar de sus innegables bondades para el consumo humano en las más variadas formas, y de constituir materia prima excelente para la elaboración de piensos destinados a la ganadería.

Al rescate de sus dorados granos se lanzaron los especialistas de la Unidad Empresarial de Base de Semillas en la provincia de Camagüey, y mantienen un grupo de productores campesinos y estatales con áreas relativamente extensas plantadas de maíz.

Yordi López Bernal, a sus 41 años, apostó por una nueva variedad, muy resistente a las plagas y enfermedades, y sembró 17 hectáreas en su finca, ubicada en el municipio de Sierra de Cubitas, en la cual además cría vacunos y ovino-caprinos con buenos resultados.

El estado de los campos, ya en producción, habla por sí solo, con rendimientos estimados de hasta cinco toneladas por hectárea y aún más, muy por encima de la media provincial, que apenas alcanza las TRES toneladas por hectárea.

La variedad Máig 5462 (así se escribe esta en específico) se considera de ciclo corto entre sus similares, por lo que pueden cosecharse las áreas a los 75 días si se recoge verde o tierno, y entre cien y 125 días si se deja secar para alimento animal o para ser convertido en harina.

El precio del maíz en el Mercado Internacional ha llegado a multiplicarse en los últimos años.

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