Ni por la fuerza ni por la seducción

Injerencia. La palabra define la nueva maniobra del Gobierno de Estados Unidos de crear una Fuerza de Tarea en Internet con el pretexto de «promover el libre flujo de información en Cuba», cuya primera reunión se prevé hoy en el Departamento de Estado. Su verdadero objetivo se ve a las claras: subvertir el orden interno en la Isla. Asi expresa un editorial de Juventud Rebelde.

Tal como lo han hecho en el pasado, los funcionarios estadounidenses emplean frases seductoras para disfrazar sus obsesiones e intereses espurios. Ahora siguen los mandatos del presidente Donald Trump, quien en el memorando presidencial del 16 de junio de 2017 anunció un cambio de política hacia Cuba, que implicó el reforzamiento del bloqueo, la restricción de viajes y un retroceso en las relaciones bilaterales.

 Al utilizar las nuevas tecnologías con fines subversivos pretenden influir, de manera especial, en los más jóvenes. La intención no es nueva. Hace apenas cuatro años, el mundo se escandalizó con el Proyecto Zunzuneo, una red secreta de mensajería creada por la Agencia de Estados Unidos para la Asistencia Internacional (Usaid) con una clara intención política, dirigida directamente a nuestra juventud.

 El llamado Twiter cubano era solo la punta del iceberg de las operaciones encubiertas, que en los últimos tiempos han incluido la utilización de empresas fantasmas en terceros países, la contratación de mercenarios tecnológicos disfrazados de empresarios, el montaje de operaciones ilegales secretas y el uso de fondos clandestinos, con el único propósito —siempre fracasado— de dividir al pueblo cubano y derrocar la Revolución.

 Tampoco es la primera vez que el Gobierno de Estados Unidos crea grupos de trabajo con el fin de difundir mensajes desestabilizadores contra el orden establecido en Cuba e intentar socavar su institucionalidad mediante el empleo de redes, aplicaciones informáticas y avances en el ámbito de las tecnologías.

 La salida al aire de la mal llamada Radio Martí fue precedida por la creación de la Comisión Presidencial para la Radiodifusión hacia Cuba en septiembre de 1981. Algo similar ocurrió con TV Martí, que estuvo sujeta a la contratación de firmas consultoras ingenieras para desarrollar estudios de factibilidad tecnológica, así como de reportes de la Fuerza de Tarea del Presidente sobre transmisiones internacionales del Gobierno. Son solo dos ejemplos de una práctica injerencista que se ha mantenido hasta hoy.    

 Cuba no necesita de ninguna Fuerza de Tarea en Internet. Esta «oferta» del Gobierno de Estados Unidos llega envuelta en papel celofán, pero el supuesto regalo es altamente venenoso por su contenido subversivo.

 Gracias a la voluntad política del Estado cubano, la informatización de nuestra sociedad avanza por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos, a pesar del bloqueo genocida, el principal obstáculo al desarrollo del país.

 Datos recientes demuestran el verdadero flujo de información que ya corre por las venas de la Isla: más de cuatro millones y medio de usuarios con acceso a internet; siete millones con cobertura digital terrestre; más de 500 sitios públicos para el acceso a la red de redes vía inalámbrica; más de 650 salas de navegación; cerca de 870 radiobases en la red de acceso a la telefonía celular y 358 de estas que soportan la tecnología 3G, lo que posibilitará contar con internet en los celulares.

 A ello se suman la comercialización del Nauta Hogar, la actividad permanente de más de 600 Joven Club de Computación y Electrónica, el acceso gratuito a la esfera digital de estudiantes, profesores universitarios y profesionales de distintos ámbitos, así como el hecho de que en 2017 Cuba alcanzó un incremento exponencial de presencia en redes sociales, especialmente Facebook. Se cuenta, además, con la Universidad de las Ciencias Informáticas, de amplio prestigio internacional, que se convirtió en nuestro primer Parque Científico Tecnológico.

 Estos y otros resultados avalan que la política de informatización marcha con paso seguro para beneficio de toda la sociedad, particularmente de sus niños, adolescentes y jóvenes, muchos de ellos protagonistas de lo alcanzado, gracias a la grandeza de la obra educacional.

 Ante la creación de este Grupo Especial que se reúne hoy en el Departamento de Estado para elucubrar nefastos planes contra Cuba, nuestra juventud responde con la misma convicción de Fidel el 29 de julio de 2000: «La Revolución Cubana no podrá ser destruida ni por la fuerza ni por la seducción».

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