El bautismo de fuego

En el nacimiento del socialismo en Cuba «No hubo agua bendita en su primer bautismo de fuego…», según destacó en una ocasión el General de Ejército Raúl Castro al abordar los acontecimientos de aquel abril de 1961.

Aun cuando la actividad enemiga fue in crescendo los primeros meses del año, el preludio de la invasión mercenaria fue un bombardeo el 15 de abril a los aeropuertos donde estaban dislocados los pocos aviones con los cuales contaba la Fuerza Aérea Revolucionaria.

El 16, con los fusiles en alto, durante las honras fúnebres de los caídos en estas acciones, fue declarado el carácter socialista de la Revolución.

Entre el 17 y el 19 de abril, encabezada por Fidel, una fuerza demoledora de varios batallones de milicianos, combatientes del Ejército Rebelde, el batallón de la Policía y arriesgados pilotos, arremetió contra los mil 500 efectivos mercenarios reclutados, entrenados durante un año y fuertemente armados por los Estados Unidos, que tenían la intención de establecer una cabeza de playa en Bahía de Cochinos, en la costa sur de la Isla.

En modo alguno los cubanos podemos olvidar la historia patria. No significa guardar rencor toda la vida, pero el recuerdo de lo ocurrido en el pasado evitará el desencanto y desaliento como tendencia manipuladoras. Mucho sudor y sangre ha costado el enfrentamiento a los vendepatrias, para defender una sociedad de todos y para el bien de todos.

El contingente contrarrevolucionario había partido de Puerto Cabezas, Nicaragua, a bordo de cinco buques de guerra y escoltados por otras unidades navales norteamericanas, con dirección a Playa Girón y Playa Larga. El objetivo era ocupar una porción del territorio cubano y obtener de inmediato la intervención de los Estados Unidos, uno de los aspectos culminantes de la Operación Pluto, el proyecto más poderoso jamás organizado por la CIA, aprobado un año antes por el presidente Dwight Eisenhower y llevado a cabo por su sucesor John F. Kennedy.

¿Quiénes arribaron a nuestras costas en las barcazas de desembarco y los transportes de paracaidistas?: 110 latifundistas, 24 grandes propietarios, 67 casatenientes, 112 grandes comerciantes, 194 ex militares y esbirros, 179 acomodados, 55 magnates industriales, 112 lumpen, 236 empleados fijos, 82 altos empleados y 200 socios de clubes aristocráticos.

 En fin, la flor y nata  de la oligarquía que odiaba y temía a la Revolución triunfante.

El primer tope de las huestes invasoras fue con milicianos que hacían guardia en la playa  y transmitieron el mensaje del desembarco, y posteriormente  enfrentaron al batallón 339 que estaba en las cercanías del central Australia y fue movilizado a toda la velocidad hacia Playa Larga, donde sostuvieron un combate desigual.

 

Definida como la dirección principal de la agresión enemiga, en la Ciénaga de Zapata se sumaron a la ofensiva revolucionaria otras unidades de infantería, tanques -cuyas tripulaciones tenían una preparación elemental-, artillería terrestre que  batió a cañonazos las áreas de desembarco y los jóvenes de las antiaéreas que fueron un látigo contra los pilotos mercenarios

Se avanzó sin descanso  para cumplir la orden de liquidar la invasión. A las 17:30 horas del 19 de abril, los mercenarios estaban  totalmente derrotados, aunque a un elevado costo de 176 bravos compatriotas muertos y centenares de heridos en las acciones combativas.

La fuerza y decisión de los luchadores que en Girón infligieron la primera gran derrota al imperialismo yanqui inspira hoy a las generaciones que consignan la continuidad de la Revolución, en especial a los diputados que han elegido la fecha histórica para constituir la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

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