Fidel, Nicolás Guillén y un poema para el Che

Leyendo Así es Fidel, un texto de Luis Báez publicado por  la Casa Editora Abril en el año 2009, encontré el testimonio de un singular camagüeyano. El hombre que no por pertenecer a Cuba y al mundo tras devenir en Poeta  Nacional de esta isla deja de ser nuestro,  Nicolás Guillén.

La vida nos regala instantes que si bien en ocasiones pasan muy rápido no deben quedar en el olvido. Pueden ser fugaces pero no imperceptibles porque forman parte de lo que debe conformar la verdadera historia.

Guillén no quiso olvidar  algo que marcó su vida al tiempo que  Luis Báez decidió buscar su testimonio. Así, hoy supe tras leer un poco, como fue escrito el poema Che Comandante que tantas generaciones de cubanos hemos memorizado.

Las primeras palabras nos llevan a otra época, a otros escenarios y son tan honestas que hasta nos trasmiten sensaciones.

“Un día empezó la ola de rumores  que lector recordará, acerca de la presencia del Che en algún sitio de América del Sur, cuando se produjo el desplome de aquel gigante, no tenía el público a su vez gran conocimiento acerca de la veracidad de la noticia, buena o mala, pues si la inteligencia llegaba a admitirla como verdadera, el corazón pedía que  no pasara de un mero infundio.”

Días después, con la triste certeza confirmada, el propio Comandante Fidel Castro le solicitó vía telefónica al poeta que escribiese unas estrofas dedicadas al Guerrillero. Se puso a trabajar prontamente en ello  y llegó el momento de hacerlo  público.

Así las cosas, vino el día del acto de homenaje al Che en la Plaza de la Revolución, el 18 de octubre del 67. Por la tarde- el acto fue por la noche-me llamó Celia Sánchez y me dijo que Fidel quería hablar conmigo: <<Un momento, Guillén, que Fidel está al teléfono>>. Fidel me dijo entonces que yo debía decir el poema en mi propia voz. Naturalmente, le dije que sí.

Me vi de buenas a primeras frente al público con mi poema en la mano. Esto era para mí inusitado, pues faltó la presentación que se acostumbra, no hubo locutor, no hubo aplausos, el silencio sobrecogía por su religiosa densidad. Afortunadamente, no tuve el menor tropiezo, pero cuando terminé, el susto me desplomaba. Me parecía imposible que hubiera ocurrido así, de manera tan simple, un acontecimiento de tal naturaleza.

Alguien me pidió las cuartillas en que estaba escrito el poema, creo que la propia Haydeé, y al día siguiente, desplegado en la primera página de Granma, el << Che Comandante>> tomaba posesión de la calle.

Los días más gloriosos a veces están llenos de solemnidad, sencillez, sobrecogimiento. Los de generaciones posteriores no vivimos aquel momento de manera presencial, pero en las palabras de Guillén podemos presenciar el ambiente de algún modo que se consolida con frases del poema que impactan.

No por callado eres silencio

Y no porque te quemen,

Porque te disimulen bajo tierra

Porque te escondan en cementerios,  bosques, páramos

Van a impedir que encontremos

Che Comandante, amigo

 

No podían tener estas líneas otro autor que el mulato camagüeyano, ni podía ser otro el futuro del poema que el de sensibilizar a  multitudes; tanto como no olvidó Fidel la amistad genuina del argentino que le admiró desde que decidió venir a Cuba en el Granma y buscó a un hombre de pueblo para decir de él las palabras  más justas en el momento más triste. 

Fue en la voz de  Guillén aquella noche  en la que el Ché Comandante se escuchó por vez primera, hoy la de muchos se escuchan sus versos, inolvidables, profundos, certeros.

(Foto tomada de Verbiclara)

 

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