Producir con más calidad, para competir y exportar

Resulta proverbial la capacidad innovadora y creativa de los cubanos, como evidencian los reiterados y casi milagrosos resultados que alcanzan año tras año los integrantes de la Asociación de Innovadores y Racionalizadores.

No se explica de otra forma el funcionamiento de tantas fábricas dotadas de una obsoleta maquinaria, que data en muchos casos de 50 ó 60 años atrás, e incluso más, y que aún continúan en explotación, sin que esta verdad constituya un argumento en pro de la no adquisición de tecnologías modernas, pero ya se sabe la realidad a que nos obligan el bloqueo y nuestras menguadas finanzas.

Y por si lo anterior no bastase, ahí están los ¨almendrones¨ que ruedan por todo el país y  transportan pasajeros por obra y gracia de avezados mecánicos, electricistas, soldadores o torneros.

Entonces, dele usted al cubano un objetivo, los medios para alcanzarlo aunque no sean los idóneos, y espere seguro el éxito.

No se explica entonces por qué lo que exportamos no satisface los planes y mucho menos , los niveles que necesita la economía nacional, urgida de disminuir las importaciones y crecer en aquellos productos o servicios que aportan ¨moneda dura¨ dada su aceptación en el mercado internacional.

Según refiere el colega Miguel Febles, del periódico Granma en su edición del viernes 29 de marzo, los niveles actuales de ventas al exterior distan bastante de las  potencialidades de la provincia de Camagüey.

Sin pretender en la situación actual, tensa por demás para la economía del mundo, competir con los registros de los años 80 del pasado siglo, resulta preocupante que se haya reducido a solo 16 productos y tres modalidades de servicios lo logrado por el territorio en materia de ventas en el mercado extranjero.

 Y al margen de estrategias diseñadas en los distintos niveles de dirección, se impone despertar entre los trabajadores una mentalidad de lo que desde hace más de medio siglo llamamos ¨control de la calidad¨, tres palabras que entrañan todo un universo de interés, de minuciosidad, de cumplimiento de normas, y de control, porque como es fácil entender, a nadie se le paga por fabricar una tuerca sin rosca, o un tornillo sin cabeza, que ironías aparte, todos sabemos que pudiera pasar y aún casos peores.

No podemos conformarnos con la verdad enorme de que nuestro ron es uno de los mejores del mundo, y que el habano es el renglón estrella entre las estrellas, sino que es necesario elevar aún más los estándares cualitativos, diversificar,  buscar nuevos productos pero sobre todo, mejorar los que existen., dotarlos de características que les posibiliten competir si no con la élite, como los ya mencionados, al menos clasificar para su promoción y venta en otros escenarios.

Y por supuesto, hay que cumplir el compromiso de una zafra definitivamente eficiente, porque esa que fue llamada en su momento la ¨locomotora¨ de la economía cubana, todavía puede generar cantidades de divisas que resultarían inalcanzables para otras esferas.

Proyección, organización, previsión  y chequeo constante, esas son las palabras que deben acompañar a la iniciativa y a la inteligencia, que de esas hay de sobra en esta isla.

(Foto tomada de www.trabajadores.cu)

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