Nueva Carta Magna: obra justiciera de la nación

Cuba es una nación heredera de las mejores tradiciones patrias, desde los enfrentamientos al colonialismo  español que tuvieron su hito en La Demajagua, el 10 de octubre de 1868, hasta las actuales  batallas que libramos día a día en la continuidad del proceso revolucionario cubano.

Cuando apenas transcurrieron seis meses de la insurrección, en el poblado de Guáimaro, en el territorio centro oriental de la Isla, los principales jefes  confeccionan la primera Constitución  de la República en Armas, en busca de la unidad y la organización del movimiento independentista

Años después del cese de la “Guerra de los Diez Años”, desde la emigración, en el período conocido como Tregua Fecunda,  el joven José Martí unifica los pinos viejos con los pinos nuevos, recauda fondos, une voluntades y despliega una sólida campaña propagandística y revolucionaria para el reinicio de las gestas liberadoras.

Antes de lanzarse a la manigua redentora, junto a la creación del Partido Revolucionario Cubano, aportó conceptos éticos, principios morales para la formulación  de Ley de leyes para garantizar los valores patrióticos de la futura república. De esa manera, el 24 de febrero de 1895, con el mismo principio de soberanía estalla la Guerra Necesaria.

A pesar de todos los esfuerzos en la Guerra del 95 y cuando el triunfo se hacía evidente, la intervención norteamericana frustró los ideales independentistas por los cuales los cubanos se habían lanzado a la manigua y se implantó una República con presidente, escudo, himno y bandera pero anexada a los Estados Unidos.

La Generación del Centenario  revive los afanes independentistas y no dejaron morir al Apóstol. El joven abogado Fidel Castro despunta en la búsqueda del ideal de autonomía y justicia hasta lograr el triunfo revolucionario el 1ro de enero de 1959 donde comenzó la construcción de una “República con todos y para el bien de todos”.

El Comandante en Jefe sentó las bases para hacer posible un Estado independiente, con campañas de bienes públicos y reformas institucionales, con la aseguración gratuita del sistema de salud y educacional como derecho ciudadano, transformó la economía del país y socializó los medios de producción en función de la clase trabajadora.  

Hoy a 60 años de aquella victoria definitoria más de ocho millones de cubanos están convocados a las urnas para pronunciarse sobre la nueva Carta Magna sometida a debate popular y aprobada en diciembre del 2018 por la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Esta Ley de Leyes ratifica el carácter socialista de la Isla y el papel rector del Partido Comunista para una sociedad más justa y próspera, sintetiza el pasado glorioso de nuestros héroes, es la “defensora de la dignidad humana” y escala a un peldaño superior en el desarrollo socio-económico del país en la Conceptualización del Modelo Cubano.

Razones suficientes para estar presentes todos el 24 de febrero próximo en los comicios electorales dando el Sí por Cuba, por la fidelidad al concepto de Revolución, por la continuidad del Socialismo, por la democracia ciudadana, por la obra justiciera de la nación, por preservar nuestras conquistas, por la identidad nacional, por la integridad física y moral, por la paz, la seguridad, el desarrollo integral y la no discriminación.

 

 

 

 

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