A los nuevos colegas…

Hace algunos días asistí a la graduación de la Universidad Ignacio Agramonte, y de inmediato pensé en los nuevos periodistas que concluían estudios y muy pronto estrenarán sus primeros lances en el ejercicio de esta hermosa profesión.

Y se me ocurrió  echar a volar el pensamiento sobre una palabra: HOY, que define un sitio en el tiempo, que no es ayer ni mañana, pero también se refiere a una época, ese  breve lapso de la contemporaneidad en que vivimos y que en el PRESENTE, palabra también de corto o largo alcance, según se mire, abunda en ordenadores, conexiones de internet, twiters, facebooks y un sinfín de ¨novedades¨ que no alcanzaría a enumerar.

Y reflexionaba que si me pidieran (algo que por fortuna no ha sucedido) que diera una recomendación a los nuevos profesionales del sector, les diría que no escriban sobre lo que no han vivido, o al menos traten de evitarlo, pues ya sabemos que algunas cosas son muy difíciles en este mundo de modernidades y complicaciones.

Por ejemplo, con solo abrir la computadora usted puede enterarse de la  fuerza del viento  en Dinamarca, si llueve o no sobre Holanda, o si en Moscú la temperatura es de 28 grados celsius o de menos 30, y puede conectarse con alguien en Alaska  y supongamos que esa persona le informa que este año hay una población de osos pardos en conflicto con un campamento maderero, todo sin moverse de su silla en una calle de la ciudad de Camagüey.

Como resulta fácil de comprender, a cualquiera le es muy difícil realizar personalmente esos traslados a enormes distancias para escribir un artículo, crónica o reportaje.

Pero lo que sí puede y debe hacerse si queremos lograr un periodismo serio y honesto, es escribir de lo que hemos vivido. Es imposible desde una oficina climatizada hablar de las duras jornadas que constituyen la vida de los pescadores del camarón o de las noches en vela del torrero de un faro en tiempos de huracán, o de las madrugadas de los vaqueros entre el fango y la lluvia.

Es imprescindible, para hablar de las capturas marinas y sus abnegados protagonistas, haber sentido aunque sea una vez el fuerte balanceo y  el olor indescriptible a bordo de una embarcación, sobre cuya cubierta se vuelcan los enormes bolsos con miles de animalejos que se agitan y pasan a los cestos para convertirse días más tarde en renglón exportable

Resulta una experiencia inolvidable y de la máxima importancia haber pasado al menos una noche en un cayo a decenas de millas de la costa, en medio de una nube de mosquitos, con frío y sueño, para entender cómo es la vida del  soldado de las tropas guarda fronteras.

Lean a los grandes, y sigan sus enseñanzas acerca de que no somos expertos, sino que aprendemos de todos cada día, y valorar como oro las cosas más simples.

Decía Ryszard Kapuscinski:

¨… Se dormía sobre el piso de pura tierra, en casitas de adobe, acomodado entre toda una familia… entre la noche terriblemente calurosa y la invasión de mosquitos era imposible dormir…

Es una experiencia bastante difícil, pero si no la compartía, no podría haber comprendido la vida en África. Si pasaba la noche en el Hilton o en el Sheraton, no habría tenido conciencia de todos esos hechos que hacen a esas vidas. La profesión de reportero requiere… que este tipo de experiencias se sientan en la piel¨. (*)

En otro momento escribía:

¨Me pongo a buscar la frase más simple, la cosa más sencilla… solo la sencillez salva… Un vaso de agua salva la vida a una persona. No existe nada más simple que un vaso de agua… o un mendrugo de pan. ¡Y con eso se salvan vidas!¨

Y la síntesis, ir al grano de la manera más sencilla.

Otra figura inmensa del periodismo, Rodolfo Walsh, al presentar un fraude elector, escribía:

¨Treinta y dos años imperó Don Alberto Barceló, con el favor electoral de los muertos y la empeñosa prepotencia de los vivos…¨

Y al abordar el caso de un general implicado en el asesinato de un abogado, enunciaba:

¨el señor Cuaranta es conocido en cuanto militar por no haber intervenido en batalla alguna: por tener un conocimiento más bien apriorístico y conjetural de las artes bélicas y por los interesantes aportes que hizo a la jardinería, regando sus geranios cuando a su alrededor rugía la batalla de Córdova¨.(**)

Algunos ejemplos de cómo resumir una historia compleja en su dramatismo, en solo unas pocas líneas.

 

*Contra la Neutralidad.  Tras los pasos de John Reed, Ryszard Kapuscinski, Rodolfo Walsh, Edgar Snow y Robert Capa.

 Pascual Serrano, editorial Pablo de la Torriente, 2017.

**Idem

 

 

 

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