Misterios en la mente de los homo… ¿sapiens?

Antes de comenzar a leer esto, desconocido amigo, quisiera que me complaciera en algo sencillo: no pase su vista sobre las líneas que siguen como cruza un barco de papel sobre la breve corriente de un arroyo… quisiera que efectuara el acto de leer no como un paréntesis entre dos bocados o en el lapso de espera hasta la telenovela de las nueve, sino con una pizca de atención ¿de acuerdo? Satisfecho esta especie de capricho, me permito citar a Frei Betto, el fraile dominico, periodista, filósofo, antropólogo y escritor brasileño, quien en su libro ¨La Obra del Artista¨ señala muchas, muchísimas veleidades del intelecto y la conducta humanos: ¨…El profesor de ética se lleva la luz roja con su auto, y el cura expulsa, agresivo, al mendigo que duerme en la puerta de su iglesia. El hombre que se unió por amor a una mujer la humilla en público, mientras el intelectual que firma manifiestos contra el Apartheid se deprime cuando le presentan al novio negro de su hija. ..¨ En los últimos días he recordado con insistencia al erudito del gigante americano, y no es para menos cuando se ha puesto de manifiesto una vez más el total desprendimiento de los cubanos ante el dolor ajeno, ratificado por enésima vez al marchar un contingente de refuerzo a los más de 500 médicos que en Haití llevan adelante su labor humanitaria, sin pedir absolutamente nada a cambio. También dentro de fronteras, obreros, técnicos y especialistas de todas partes acudieron de inmediato al oriente del país, para aportar su grano de arena a la difícil recuperación de territorios de la provincia de Guantánamo, la más golpeada por el huracán Mathew. Atrás dejaron hogares, responsabilidades, familias e incluso uno de ellos, camagüeyano por cierto, partió sin titubear, a pesar de que su joven esposa estaba ingresada a punto de dar a luz en el hospital materno de la ciudad cabecera, feliz suceso que ocurrió horas después de su marcha a cumplir el sagrado deber de socorrer al prójimo. Pero volvamos a los caprichos y veleidades de la mente humana y continuemos con el ajetreo que generó el último ciclón que azotó a la mayor de las Antillas. Aunque en Camagüey no causó daños, sí se pusieron en tensión todos los medios, recursos humanos y de todo tipo para prevenir daños ante el colosal fenómeno meteorológico, y se realizaron ingentes labores de poda de árboles, recogida de desechos, limpieza de arroyos y tragantes y todo el sin numero de medidas que orienta la Defensa Civil para situaciones  similares. Trabajan las brigadas de movilizados  y dejan limpias las cuadras y los barrios en un afán de hormigas, acarreando árboles, ramas, sacos llenos de escombros, hierbas, lodo y un sinfín de basuras que generan las agrupaciones poblacionales. Sin embargo (y ya apareció el impertinente ¨pero¨) en algunos casos quienes despejan las calles y aceras ven con dolor y ¿por qué no? con la lógica mortificación, a algunos vecinos que, sentados en sus portales o en las salas de sus viviendas, a veces disfrutando de un juego de dominó y algún que otro trago, ven pasar ante sus narices el esfuerzo, el desinterés y la solidaridad de otros sin mover un dedo. También ha visto quien escribe estas líneas, la erradicación de un basurero que constituyó  foco de enfermedades en determinada esquina de un barrio, y al otro día, como ave fénix de la indisciplina y la inconsciencia, aparecer de manera subrepticia las primeras ¨pilitas¨ de escombros, basuras e incluso animales muertos, para un renacer digno de una película de horror. Por suerte tales ejemplos solo constituyen la excepción. Entonces, mi buen amigo, vale la pena repasar lo que genialmente describe Frei Betto como ¨algo extraño en esos animales supuestamente inteligentes conocidos como hombres y mujeres¨.

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