Boleros de Oro en Camagüey

Por Manuel Villabella/Colaborador Surgimiento del Festival Boleros de Oro Las últimas ediciones de los Boleros de Oro celebradas en nuestra ciudad, han sido un pálido exponente no solo del género bolerístico, también del esplendor con el que comenzó este festival, feliz creación en La Habana del músico Jesús Loyola. Poco tiempo después de convertirse en un espectáculo indispensable, dedicado a connotadas figuras nacionales y extranjeras que visitaban nuestro país, las principales provincias fueron creando también sus ediciones de estos “Boleros” para estimular y dar a conocer al público sus cancioneros que también se destacaban interpretando este género, la mayoría de ellos desconocidos en el ámbito habanero. No fue fácil que los organizadores nacionales del festival, incluyeran a Camagüey hasta que hechos palpables demostraron que no éramos un ente apartado en el mundo musical del país y se tuvieron en cuenta sus valores, comenzando por Patricio Ballagas –trovador bolerístico- o nuestro siempre recordado maestro Jorge González Allué, con un copioso número de composiciones, la mayoría de ellas boleros, o el consagrado folklorista, guitarrista y “filinista”, Rafael García Grasa, Papito. Contribuyó al esclarecimiento La gloria eres tú, la ya histórica peña que mantiene Simón Roberto en nuestros días y que tiene como sede la Unión de Escritores y Artista de Camagüey, pero que comenzó hace 21 años, junto a Papito García, en el Hotel Plaza, por la que desfilaron figuras como Ela Calvo, César Portillo de la Luz, Elsa Delgado y muchos otros. Las iniciales presentaciones del festival en el Teatro Principal de Camagüey fueron apoteósicas, por aquí desfilaron lo mejor de la juventud camagüeyana que cultivaban el bolero (como también sucede en la presente edición), y figuras destacadísimas nacionalmente como Fernando Álvarez, Lino Borges, Roberto Sánchez (fallecidos), Farah María, Ela Calvo, Beatriz Márquez, Raquel Hernández, Mario Rodríguez (fallecido), Los Zafiros y el gustado cancionero español Pier, un eterno enamorado del Camagüey, entre muchos otros. Última edición de los “Boleros de Oro” en Camagüey El festival camagüeyano este año, fue dedicado a una figura emblemática de nuestra cancionística y muy especialmente de la balada y el bolero, me refiero a Servando Vázquez, por 65 años ininterrumpidos deleitándonos con su voz y estilo, también se celebraron los 45 años con el bolero de Simón Roberto, que a su vez fue el organizador y coordinador del evento. Como invitados especiales se presentaron, el villaclareño Gustavo Felipe Remedios y Deisy Ortega, de La Habana, figura muy conocida entre los cultivadores de “feeling”, que por muchos años fue tracción en el Gato Tuerto, en La Habana. En el evento no faltaron las ya tradicionales “descargas” en el acogedor patio de la Unión de Escritores y Artistas, en las noches, al finalizar el espectáculo en el teatro. La dirección artística estuvo a cargo de Reynaldo Echemendía, la producción de Luis Molina. Las presentaciones contaron con la Orquesta Acompañante del Festival, bajo la dirección del maestro Norberto Puentes y las intervenciones del Ballet Folklórico de Camagüey, la Banda de Conciertos y las agrupaciones La Bella Época y Matices. También brindaron su aporte, Desandaan, Soneros de Camacho y Los Agramontinos. El Bolero El bolero es la primera gran síntesis vocal de la música cubana, al llegar a otros países de nuestra América y el Caribe fue sufriendo aportes e innovaciones, tan es así que Puerto Rico considera que nació allí y Santo Domingo también se lo disputa. En el bolero tradicional se fusionan lo hispano y lo afrocubano, tanto en el acompañamiento de la guitarra que en la melodía en sí. El bolero fue en sus inicios trovadorescos y siempre acompañado por guitarra, pero al transcurrir los años se interesaron por él también los pianistas y comenzaron figuraciones melódicas como adornos. Los compositores en busca de calidad en sus melodías iniciaron la musicalización de versos, asegurando así las letras. Esto contribuyó a un nuevo aporte en el género, pues surge así Aquellos ojos verdes de Nilo Menéndez, que le puso música a versos de Adolfo Utrera. Este bolero es uno de los primeros que alcanza una difusión universal. Los versos comenzaron a imponerse y el ritmo inicial del bolero va cambiando y pierde su tradicional hegemonía. Surgen, posteriormente, las variantes en el género: bolero-moruno, bolero-mambo, bolero beguine. Una innovación esencial fue la realizada por Miguel Matamoros y su famoso trío, en la década de los años veinte del pasado siglo, con el bolero-son. Melodías que recorrieron el mundo como Lágrimas negras, Retorna y muchas más recorrieron el mundo. Matamoros supo respetar la cadencia del bolero tradicional y “sonear”, antes de finalizar el número, la composición que había sido ejecutada con el ritmo propio netamente bolerístico.

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